
El duendecillo Amilkar, era un duende muy travieso.
Le gustaba internarse en el colorido bosque y perseguir mariposas y coger margaritas.
Sus padres le dijeron: "Amilkar no te vayas muy lejos de casa", pero él despreocupado, al lejano bosque se ha escapado. Conversa con los caracoles y le hace bromas a las ranas.
Es un duende divertido y de todo saca una gracia.
Pero no sospecha que unos duendes malos lo acechan, tramando quitarle sus piedras preciosas que lleva en sus alforjas.
Es entonces que uno se le abalanza y el otro duende malo se apodera de sus perlas finas y luego, huyen muy ligeros los canallas.
Amilkar queda triste y desolado, no sabe cómo contará a sus padres que sus piedras preciosa que le dieron para que las guarde ya no están en su alforja., Acongojado llora toda la tarde sentado en una piedra y se queda dormido hasta que una hada buena con su varita lo despierta: "Amilkar con tus llantos me has llamado y presurosa he venido"
Amilkar muy asustado no puede creer lo que ve, ¡Un hada de cuentos frente a él! y le pregunta: "Hada bonita que te trae por aquí", el hada sonriente le responde: "he venido a calmar tu pena devolviéndote tus joyas pero antes debes prometer, nunca más desobedecer a tus padres en esta tierra"
Amilkar acepta su propuesta y en el acto el hada hizo aparecer una bolsa con sus joyas idénticas a las que se llevaron los duendes malvados y loco de alegría abraza al hada y toca su flauta volando muy alegre por todo el bosque.
Luego de despedirse del hada, regresa a su casa y al llegar a ella, besa la frente de su madre y a su padre abraza y promete nunca más alejarse de su casa.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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